martes, 19 de agosto de 2014

Perdidas en la Isla del Sol

Nos embarcamos rumbo a la famosa Isla del Sol. No sabemos mucho del lugar. Sabemos que la isla tiene dos partes, la Norte y la Sur. La parte Norte es la menos turística y por tanto la más económica y tranquila. La parte sur es dónde está "La posta" turísticamente hablando, muchos alojamientos, barcitos, lugares donde comer, donde comprar artesanías, ruinas para visitar...

Y dónde creen que fuimos?!

Claro está que a la parte norte, cuanto menos turistas a las vueltas, más auténtico es todo, aunque un poco se nos borró la sonrisa cuando al llegar al muelle norte, a la par nuestra desembarcaba un contingente de un super barco, con gente de no se qué origen y fueron recibidos por cholitas con collares de coloridas flores, al mejor estilo Hawaii y cholitos tocando alguna melodía con sus instrumentos de viento.



La foto no es muy nítida, pero se ven las Cholitas


Y los músicos

A la mañana siguiente, después de unos mates ligeros, rearmé la mochila chica, iríamos a una playita que habíamos visto desde la lancha cuando llegamos; Pero el día anterior entre charlas mezcladas, había sonado la idea de ir hasta la parte sur caminando, por un sendero que lleva 3Hs. de caminata y aunque ya era tarde para esa aventura, por las dudas, puse lo necesario para no tener que volver a buscar nada.

Puse una remera de mangas largas, un pañuelo un poco chico para usar como lona, pero que cumpliría esa función, un chaleco polar, linterna frontal, cámara de fotos, botellita de agua y lo que siempre llevo, un mini monedero que cumple función de neceser con algunas pastillas, curitas, un espejito y un pincita. Además también un par de toallitas femeninas y si algo no le puede faltar, es la manteca de Cacao. Por último agarré efectivo y copia del pasaporte, por las dudas.

Y todo entra acá


Salimos en búsqueda de sol y calor, en un día común en la isla, hace calor durante el día y refresca a medida que baja el sol o se nubla o se levanta viento. Las noches pueden ser muy frías.

Comenzamos a caminar por esas callecitas mezcla de tierra y arena, contemplando el paisaje, disfrutando la tranquilidad, descubriendo rincones mágicos, cambiando el rumbo para no enfrentar a una chancha mamá y sus chanchitos que se alimentaban en el medio de la calle, no sea que nos vea como una amenaza para sus crías y nos saque corriendo.


Los dueños de la Isla


Buscando la playa nos damos cuenta que el camino pasa muy alto y no tenemos por donde bajar, el terreno es muy empinado y se hace imposible. Seguimos el camino, disfrutando cada paso, cada foto, cada vista. El paisaje se tiñe de pantalones azules y remeras blancas, se escuchan murmullos y risas. Turistas fuera de los senderos habituales llamó su atención.

La playa desde las alturas

Uno de los chicos nos preguntó si pensábamos en ir al lado Sur de la isla, porque él conocía otro camino más corto, que era el que él tomaba para ir a su casa. La propuesta sonaba tentadora, pero por corto que sea el camino, ya era tarde y oscurece temprano por esas latitudes, todas estábamos desabrigadas, unas más que otras, un par tenían ojotas, pantalones cortos, musculosas y bikini, porque claro, íbamos a la playa.

Pero como estas son las partes divertidas y aventuradas de los viajes después de deliberar dos segundos, dijimos que sí! Después de todo si se hacía tarde teníamos una linterna. 

Si los caminos de montaña sin consolidar son difíciles, imaginen ir cuesta arriba, por un caminito de tierra floja y en ojotas...
Mario (nuestro nuevo "Guía"), no era muy diferente en su hábito al común de la población Boliviana, él hablaba poco, casi nada. Aun así, nos contó que para ir al colegio, salía de su casa dos horas antes y caminaba varios kilómetros para poder llegar, porque en la Isla sólo tenían un colegio secundario y le quedaba prácticamente del otro lado de la isla.
Lo que ese día no tuvo en cuenta, fue que su invitación lo demoraría al menos una hora, no sólo porque estábamos mal calzadas, sino que también por falta de entrenamiento, lo que él era capaz de hacer manteniendo el equilibrio por un camino diminuto y corriendo, a nosotras nos costó un chapuzón, no quedó más que pasar por dentro del lago; después por arena y volvimos a la tierra. Nuestros pies eran milanesas literalmente.

Rumbo Sur

En camino

En un momento nos cruzamos con un conocido de Mario, hablaron en "Aymara" (su lengua) y claro que no supimos qué. No sabemos si lo retaron por llevarnos por ese camino, si le dijo algo por la demora o qué, pero en un momento nos señaló y nos perseguimos un poco. Tal vez era una emboscada... Y si nos robaban o nos hacían algo más adelante? Nosotras no sabíamos ni dónde estábamos.

Pero pocos metros más y nos mostró su casa, nos señaló con la mano en qué dirección debíamos seguir y desapareció corriendo.

Dimos con una especie de espacio para celebraciones, todo el piso de prolijas piedras, al recinto se ingresaba por un portal que encima tenía una Chacana todo hecho en piedra, al fondo se veía una construcción con una cruz en lo alto, lo que supuse que era una iglesia. A partir de ahí, entrábamos al sendero turístico y no tardamos en encontrarnos con un "peaje" para peatones, dónde nos exigieron el pago de un derecho de paso. Poco después, llegamos a una pseudo puerta de entrada, un portalito que suponía la llegada al lado sur de la isla. Saltamos de emoción!! Llegamos!! Un tanto cansadas y con hambre, aunque casi sin plata porque nadie había llevado, hicimos una pausa en un barcito con una vista alucinante, pedimos licuados y panqueques y nos sentamos a apreciar la bahía que estaba repleta de yatecitos, aun había sol y el clima estaba hermosos, aunque comenzaba a levantarse viento.







Mientras caminábamos a la parte más poblada y comenzábamos a ver más movimiento, el viento aumentaba. Las callecitas son de piedras, no tienen veredas y al borde de donde finaliza la calle, comienza una hilera de humildes y prolijas casas de adobe. Los únicos "vehículos" que por allí transitan son modelo Mula y Borriquito, la calle principal que conecta con el muelle con el poblado es una escalera empinadísima que se hace eterna sin mochila, me pesa de imaginarme subiendo con la mochila grande. Todo es subir y bajar. Pero vale el esfuerzo, cada rincón es un paisaje distinto e igual de hermoso.

Para entonces la hora nos corría y el viento nos empujaba, era tarde y teníamos 3 horas de caminata por delante hasta nuestro campamento. Esperando que alguna acción divina nos acompañe, bajamos al muelle para saber si aun había alguna lancha que saliera con rumbo norte. El "NO", fue rotundo seguido de una posibilidad inaccesible para cualquiera de nosotras, es que si seguíamos la lógica, con lo picado que estaba el Titicaca, seríamos como una cascara de nuez.

No perdamos tiempo, vamos!! Para cuando terminaba de decir eso, mi mente ya estaba programada, no importaba nada más, sólo llegar a nuestro campamento. Encaré la escalera eterna, tomé la delantera con actitud, según mis cálculos caminaríamos la última hora de noche, por eso no había tiempo que perder. Para entonces yo ya tenía puesto todo lo que había llevado, las chicas usaron sus lonas para abrigarse un poco, al menos habían llevado camperas.
Llevaba la delantera, Manu me seguía de cerca, Chu y Meme un poco más atrás. De tanto en tanto me daba vuelta a ver si estaban todas, pero mi programación decía que sólo importaba llegar y perdí todo instinto de grupo, de mamá pato y de "Lider delantera", sólo caminé. Cuando reaccioné, había perdido la mitad del team y como si fuese poco, había tomado el camino equivocado, aunque cualquiera de las posibilidades llevaban al mismo lugar.

Manu, pensemos... Vamos hasta la puerta de entrada, si ellas tomaron el camino correcto y llegaron antes, seguro nos esperan ahí. Hacía frío, pero frío de verdad, al punto de dolernos las manos.

Esperamos... Esperamos... Y esperamos... Preguntamos a los que venían por el sendero desde el lado Norte y nadie las había visto, era obvio que no habían llegado a la entrada aun.
Las llamamos a gritos, si estaban cerca iban a contestar, pero nada. Volvimos a preguntar a quienes venían del lado sur y nada... A esa altura ya estábamos preocupadísimas, 40 minutos y nada!!! Entre los gringos que pasaban y no hablaban ni una palabra de español, los lugareños que hablan en su dialecto y nosotras que tratábamos de hacernos entender era todo un show.

No estoy a favor de la división de los grupos y aun menos en esta situación, porque a veces, la división trae más desencuentros, pero no había opción. Manu se quedó en la entrada preguntando a cuanta persona pasaba y yo hice y deshice un par de veces los dos caminos posibles a tomar y saben qué?!? NADA!!!

Preocupadas, con frío y de mal humor decidimos volver al último lugar donde las habíamos visto, no sabíamos qué había pasado, no nos podíamos imaginar más que cosas malas, alguna se cayó, se golpeó, se lastimó, no podían caminar... Por la cabeza pasan mil preguntas y mil hipótesis por cada segundo de incertidumbre.
Volvimos buena parte del camino hasta un lugar en donde estaban comprando agua la última vez que las vimos y ahí preguntamos una vez más por nuestras compañeras de equipo.

- Hola Seño, disculpe que lo moleste, estamos buscando a unas amigas que estuvieron comprando agua por acá hace más de una hora, son dos chicas, estatura media, tez blanca, pelo oscuro y están muy desabrigadas, pantalones cortos, ojotas...
...El señor piensa un momento y dice
- Ah!! Sí!! Estuvieron por acá y también las están buscando. Han dicho que estarían en un Hostal aquí a la vuelta.
- Ah! Muchas Gracias!

Mil preguntas nuevas surgieron, aun no se si sus palabras nos causaron tranquilidad o ira e indignación, nos encendimos y comenzamos a bajar la cuesta buscando algún hostal en el que puedan estar. Así como de casualidad, las veo dentro de un bar pequeñito tomando algo caliente y ahí estallamos, y no precisamente de emoción, ni de alegría.

Sin poder contener  nuestro enojo, convertimos ese lugar en un conventillo en segundos, ellas con una sonrisa y a los abrazos porque finalmente nos habíamos encontrado y nosotras nos las queríamos comer crudas. En el bullicio pedimos explicaciones y más nos enojábamos. Es que no lo podíamos creer!!! Ellas calentitas tomando algo y nosotras muertas de frío buscándolas hacía 1 hora 40!!

Resultó ser que una de ellas se sentía mal, aun estaba recuperándose de un fuerte resfrío, sin energías se quedó atrás y sintió que no podía seguir caminando, por tanto decidieron ver dónde pasar la noche con lo poco que llegaban a juntar de plata entre las dos; pero la culpa de que no avisaran era mía, porque yo iba adelante y se suponía que debía darme vuelta a ver que todo esté bien. Ok! Asumo mi responsabilidad y pregunto...
- Si van a un recital con amigos y los pierden adentro, dónde se encuentran?
- En la puerta!
- Y no se les ocurrió ir hasta la puerta a buscarnos?
- No! Porque creímos que se habían ido sin nosotras.
- Me están jodiendo?!? Si salimos 4 a caminar, volvemos 4! A menos que acordemos lo contrario.
- Bueno pero vos porque sabes de montaña y esas cosas, vos me tenes que decir antes de salir y me vengo preparada igual que vos...

Ahhh bueno!!! La carencia de sentido común, también era mi culpa...

Una vez descargada la ira, pero aun un poco resentidas, terminamos por reírnos de la situación, pidiendo dos tazas más de té de coca y otra habitación, ya no podíamos ir a ningún lado.



Temprano comenzamos el día, 3 horas de caminata por delante y el viento no había aflojado ni un poco. Juntamos coraje y acordamos que la que esté adelante miraría si todas veníamos y si alguien se quedaba atrás avisaría, además cada una debía estar pendiente de quien venía detrás.

El sendero está en el filo del altiplano, no hay árboles ni nada que haga reparo, es bastante desértico y el viento no perdona, está muy frío, sólo pienso en llegar, se hace eterno.


De calzado llevo una especie de mocasines de goma, el contrafuerte de un lado, me hizo un tajo sobre el tendón de Aquiles, la sangre corre por el calzado blanco y voy dejando una gota cada tanto, la tierra se me pega, pero prefiero seguir así, cualquier cosa que haga, será peor, si sigo concentrada así, no siento ni dolor, del frío duele la garganta un poco y los oídos y sólo escuchaba mi voz interior diciendo, ya llegas...

... Y llegamos, nos abrigamos con todo lo que teníamos, limpié y lavé mi herida y los pies y la cara y las manos y... Qué bien se siente!!!

Amé cada rincón de esta Isla y es imposible resumir la historia y la cantidad de fotos que quiero compartirles...




martes, 3 de junio de 2014

Me COPAcabana

Saliendo de La Paz, suben al bus Manu y Judith, dos amigas argentinas que están viajando por América juntas, y, que habíamos conocido en el Hostel días antes. Ellas iban también a Copacabana. No tardamos en ampliar la manada. A mitad de camino el bus hace un trasbordo, ya que cruza un brazo del Lago Titicaca para retomar la ruta. El bus cruza en una balsa y nosotros en una embarcación más pequeña. Las chicas estaban como nosotras, sin saber dónde iban a dormir, sabíamos dónde estaban alojados otros chicos del grupo de La Paz, pero sólo teníamos el nombre del lugar. Las mochilas estaban más que pesadas y las calles para arriba y para abajo, no encontrábamos alojamiento en ningún lado. Optamos por dividirnos las tareas, dos cuidarían las mochilas y las otras dos, saldríamos a buscar dónde quedarnos.

Lo que sucede es que es fin de semana y es tradición en la zona, traer todos los coches nuevos a bautizarlos y bendecirlos en la Iglesia local, cada domingo. Lo otro, es que la mayoría de los hostales en Bolivia, cierran sus puertas por las 22Hs y hasta el día siguiente no hay nadie que abra. Estábamos invitadas a una fiesta electrónica en la playa y obvio que queremos ir. Es como salir de vacaciones y no disponer de tu tiempo porque tu alojamiento te encierra. Después de dar mil y una vueltas intentando conseguir algo, dimos con un lugar que tenía tanto de belleza, como de empinada su calle para llegar. Pero nos quedamos igual, reunía las condiciones “BBB” (bueno, bonito y barato). Además de tener libertad de entrada y salida.

Ya es tarde y por estos lados todo cierra temprano, conseguimos donde cenar y seguimos para la fiesta en la playa. No había mucha luz en el lugar y a medida que nos encontrábamos con los chicos que nos habían invitado, era todo un revuelo, felices de volver a vernos, como si hicieran meses que no nos veíamos. Pero no, sólo habían pasado 48Hs., pero cómo dije más de una vez, viajando todos los sentimientos están a flor de piel y reencontrarte con tu familia  viajera, no es poca cosa. Es cómo volver a ver a alguien de tu familia, es esa persona conocida en medio de tanta gente extraña.

Comienza el día con un solazo hermoso, desayunamos al aire libre y vamos a conocer el lugar. Como en un acto de magia, la luz de día da vida a cualquier lugar, en la iglesia hay una cola interminable de autos esperando su turno de bautismo, desde temprano se escucha al cura dar la misa, por parlantes a un volumen descomunal, los autos están adornados con guirnaldas de flores, figuras de colores muy fuertes, papel picado por todos lados, botellas con bebidas alcohólicas para tirarle al auto y tomar, claro, si algo no puede faltar en ningún festejo Boliviano, es el alcohol en exceso. La iglesia es más grande que la plaza principal, está emplazada en casi 2 manzanas completas. De muros altos, anchos y de color blanco, se la ve muy pintoresca, de cúpulas coloridas por dentro y con azulejos pequeños por fuera, sus portales tallados a mano en madera, a un lado el campanario y hacia delante el capitolio.









Bajando por la calle adoquinada que pasa por el frente de la iglesia, se llega a las tiendas de artesanías, ropa, tejidos, bares, restaurantes, telecabinas y todos los servicios. Esa misma calle te lleva hasta el lago Titicaca. Hoy también es un carnaval de colores, hay embarcaciones para ir a remar, los conocidos gansitos a pedal, otras embarcaciones a pedal, comienzan a verse las típicas embarcaciones tejidas en totora, autos ya bautizados, estacionados en la costa festejando, nosotras buscamos donde tomar el primer sol de este viaje, la primer playa y ya estamos con nuestras mayas felices echadas al sol, cargando energías, escuchando el agua que se mueve con el viento. Aunque invita a darte un chapuzón, solo nos dura hasta tocar el agua con la punta de los dedos, está helada, me recuerda al Nahuel en Bariloche.


Copacabana es uno de esos lugares que invitan a relajarse, a “colgarse” como decimos en argentina, a tirarte a pensar, a dejar volar tu mente, a disfrutar de la naturaleza, de las cosas simples, de una tarde en silencio. Así aprovechamos los días, gozando de cocinar, de compartir, cambiamos nuestros looks, yo me hice una simba (o trenzas tejidas) en el pelo. También salimos a caminar por diferentes senderos que tienen en el lugar, pero es el mundo de los peajes peatonales, es decir, para pasar por un camino perdido en el medio de la nada y sin mantención, tienes que pagar un peaje a un “don” que está sentado en medio del paso sin más que su silla. Es el primer lugar que veo que por caminar te cobren, no es un Parque Nacional, ni manutención de senderos. Así que caminábamos hasta toparnos con uno de esos peajes y volvíamos por donde habíamos llegado.





domingo, 15 de diciembre de 2013

Día del peatón en La Paz (Parte II)

… Después de dormir una horita larga, nos levantamos para almorzar, salimos caminando por el medio de la calle, claro, es el día del peatón, entonces lo vamos a aprovechar. Después de toda la movida que nos tocó hoy a la mañana, la verdad es que el día del peatón es una muy buena iniciativa, aunque creo que deberían funcionar un mínimo de transportes por emergencias o por gente como nosotras que no sabe acerca de estos temas y se les da por arribar en un día como hoy.

Éste día se celebra en muchas otras ciudades de Bolivia y consiste en cerrar las calles al tránsito vehicular y abrirlo a peatones y ciclistas, organizando juegos para los niños, para los medianos y los grandes, algunos shows de música tradicional, helados, magia, payasos, globos, artesanías, comidas típicas, dulces, pelotas, la familia saltando la soga, inflables saltarines y mucha gente en las calles, abuelos con sus nietos, tíos con sus sobrinos, muchas risas, diversión y un ambiente muy cálido. Entre tanta gente nos encontramos también con el Colo y Seba, a quienes había conocido ya en Iruya, que además se habían encontrado con Marian, otra viajera que conocí en Tilcara.








A la mañana siguiente nos juntamos todos en el mismo Hostel y ahora somos como una gran familia. El lugar está repleto de artistas, todos hacen algo o varias cosas, malabares, música y más música, guitarras, flauta traversa, charango, timbales, pesuñas, panderetas, sonajeros y siguen apareciendo instrumentos, además de cantautores e improvisadores. Hay también artesanos en piedras, macramé, tejido, plata, cueros y otros como yo, que los miran desde un rincón. Lo lindo de estos lugares es que quienes no tenemos el arte incorporado, de a poco nos vamos nutriendo de todas esas cosas.



Una tarde nos fuimos con Meme a una feria, cerca del cementerio. En la feria encontramos desde carnicerías al aire libre, pasando por tiendas de ropa típica, hasta productos de limpieza y alimentos de todo tipo. Quienes me conocen, saben que soy la persona menos consumista que existe sobre la faz de la tierra, sólo compro cosas que necesito, si no, no compro. Pero les aseguro que Bolivia y su feria, me despertaron todos los instintos consumistas que hasta el momento no había tenido nunca. El ver los precios absurdamente bajos en comparación a los de Argentina, me despiertan ganas de comprar, el encontrar que en casa pago el doble de precio, un producto de producción nacional, me genera indignación y ganas de comprarme todo. Y eso que no fuimos a la feria del alto, ahí sí que he visto gente que se compró bolsones y bolsones de ropa y accesorios.




Se me dio por apoderarme de un miércoles a la mañana e irme sola a desayunar a la plaza, frente a la casa de gobierno, pasé a comprar un café para llevar y después unas galletitas en un carrito a una cholita. Me senté en unas escaleras muy cerquita de donde vienen los niños a alimentar a las palomas y ahí me quedé dos horas, observando cómo la gente le da vida a las plazas, se reúnen a tomar café, leen el diario, comparten una charla, discuten acerca del trabajo, están en silencio, venden libros, intentan de convencerte de su religión y así se sucede todo. Mayormente los grupos grandes son de hombres, no se ven mujeres reunidas hablando. A ellas, se las ve tras los puestitos de trabajo, ya sea vendiendo comidas o en una especie de kioscos ambulantes, ya que en Bolivia no hay Kioscos como en Argentina.





Paseamos por la llamada calle de los brujos, donde todos los negocios venden yuyos, hierbas, palo santo, llamas disecadas y todo lo que se les pueda ocurrir para practicar ritos y hacer ceremonias tradicionales, para la buena suerte, para tener trabajo, para purificar la casa, para la fertilidad y muchas cosas más. La verdad es que desconozco bastante del tema como para ampliar. En la zona también están los mercados de los artesanos, tantos tejidos hermosos que no me puedo comprar porque recién comienza el viaje y no puedo estar cargando con cosas, menos aun que es ropa de abrigo y me voy cada vez más al calor. Pero estoy convencida de que voy a volver por muchas de esas cosas y para disfrutar otras cosas más de este hermoso país.



Otro día nos escapamos hasta las ruinas de Tiahuanaco, santuario de la cultura homónima. Lo divertido de la excursión, era nuestro guía, que estaba tan compenetrado en las explicaciones que daba, que todo lo dramatizaba, nos contaba sobre los rituales al sol, arrodillado frente a la piedra donde se rendía culto, con los brazos hacia arriba y cantando en lengua nativa mirando al cielo y así cada una de las representaciones.






De casualidad nos encontramos con Xavi, el español con quien estuvimos en Sucre, por la noche de charla y cervezas, al otro día fuimos a comprarles regalitos a sus sobrinos y me tocó cocinar un rico almuerzo de despedida. Qué lindo es volver a encontrarte con esa gente con la que pasaste buenos momentos.

Así se nos pasa casi una semana en La Paz, paseando por el centro, comiendo en el mercado, disfrutando de la plaza principal y su gente, viendo desfiles de estudiantes disfrazados, escuchando buena música cada día, viendo practicar malabares para el show del semáforo, compartiendo ricas comidas y reencontrándonos con gente linda.

lunes, 2 de septiembre de 2013

No soy un blog abandonado, sólo perdí mi cronología...

Aveces ocurren cosas que me pinchan, me desinflan, me quitan todas las ganas de hacer cosas, me traen incomodidad y cuánto más pasa el tiempo, más me desaliento, me cuesta retomar el ritmo, volver a encausar las cosas.

Desde que comencé el blog me propuse mantenerlo lo más actualizado posible, compartir casi al día con lujo de detalle todo lo que me sucedía y como detallista que soy, siempre que hago algo, intento hacerlo lo mejor posible, trato de no hacer denso el texto, de buscar las fotos más lindas y representativas del momento, de no olvidarme de las anécdotas más divertidas, de las cosas que aprendí, de cosas nuevas que conocí... Pero la realidad, es que no soy una entendida del tema, no se de redacción, no se de fotografía, ni se de edición, sólo me animo a ensayar y todo eso me demanda tiempo.

Estarán pensando que estoy loca, YO hablando de tiempo, cuando eso es lo que en este momento me sobra; pero sí, YO estoy hablando de tiempo, porque las horas que paso escribiendo y editando, es tiempo que me pierdo de compartir el momento con las personas con las que estoy, o de una ronda de mates, de una película, de una charla. Así el día a día me fue tentando, reemplacé el momento de dedicarme al blog, por "vivir el momento" y todo se fue quedando en el tiempo. Las historias se fueron quedando en el tiempo, la cronología se detuvo y ahí entró todo en pausa.

Pero sería eso, una breve pausa, hasta que decidí ponerme al día, retomé la computadora y avancé redactando historias, aunque sin conexión a Internet no podía publicar nada, pero no importaba, bastaba tener conexión para copiar y pegar info, dar retoques y publicar.

Y ahí pasó la primer "Cosa" que intervino en la cadena de hechos, el cargador de la computadora se quemó cuando lo enchufé en un alargue en mal estado. Todos los escritos, la información y las fotos estaban atrapados, sin batería ni back up de las cosas; sólo podría solucionarlo consiguiendo otro cargador. Ya estaba saliendo del Perú para entonces y llegaba a Ecuador. Más demoradas las historias, en todo Ecuador no hay servicio técnico de la marca y ninguno de los genéricos funcionan. Entonces pensé que días más, días menos, podría volver las historias a su cronología real. En cuanto llegue a Colombia, me compro un cargador y todo solucionado; algunos días de redacción intensos y listo!

Mientras, para no retrasarme más, decidí volver a los métodos rudimentarios, esos que no te abandonan nunca, no permiten cortar y pegar en comandos simples, pero tienen vida. Birome y papel, dos elementos que te permiten ponerle borrones a un texto, agregar infinitos asteriscos cuando nos olvidamos de un detalle importante o mezclamos información; esos que pueden casi ni pesar en tu mochila, que carecen de valor monetario, para que ningún amigo de lo ajeno quiera llevárselo. Aunque esto implicaría luego, tipear todo, editar y publicar, no importaba, ahí estaría siempre.

Escribiendo hasta en el Ferry

Pero el camino tenía otra "cosa" preparada, de esas que uno tal vez no entiende por qué actuó de tal forma, pero cuando las cosas tienen que pasar, pasan. Íbamos camino a Quito, desde Otavalo. En el bus, me roban de la mochila de mano, la computadora y en ella toda esa información sin back up, ni copias de seguridad. La tristeza y el bajón de ese momento, son inexplicables, yo debería reescribir esas historias, para publicarlas y que así quede todo prolijo y ordenado. Pero el bajón era más grande, me sentí frustrada, me había dedicado tantos días a escribir todo con lujo de detalles y debería volver a escribir desde las historias más lejanas, esas que ya estaban listas, de las que había perdido datos que ya no recordaba. Me pinché, me desinflé, me aplasté y me arrugué como un globo al que le arrebatan el aire. Como si fuese poco, ahora debería depender de un cyber o una computadora amiga para tipear y editar todo esto.

Sabiendo que no era tan grave lo que sucedía, me negué a escribir, ya nada me nacía, no había palabras que la birome logre trazar, nada me inspiraba, sólo me sentía en falta. El blog fue abierto y público para compartir y si no escribo, ¿Cómo comparto?.

Hoy me propuse avanzar, tal vez ya no tenga un orden cronológico perfecto, pero no van a quedar historias por contar, tal vez esté de regreso cuando aun siga escribiendo, pero es una buena forma de seguir de viaje.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

FELIZ 2013




DESEO UN 2013 CARGADO DE NUEVOS SUEÑOS, Y VIEJOS CUMPLIDOS, AMOR, ALEGRÍAS, SONRISAS, AMISTADES, DIVERSIÓN, MUCHOS VIAJES, SALUD Y TRABAJO PARA TODOS!!!

¡¡¡FELICIDADES!!!

lunes, 10 de diciembre de 2012

Próximamente en cines: LAS OKUPAS (Suspenso)

El día comenzaba con un plan que venía del día anterior, nos levantamos temprano. Tati se iría a la universidad a entregar unos papeles, para estar de regreso en la casa más tardar, a las 9Hs. Mientras, Manu, Teode y yo, haríamos las comparas, para luego partir a las Lagunas de Atillo a las 10Hs. Así aprovecharíamos el día para caminar por los senderos del Parque Nacional Sangay, que además, es Patrimonio de la humanidad y a la noche acamparíamos.

Lo que sucede en la vida de los viajeros, es que generalmente los planes que se hacen, no llegan a concretarse. Simplemente porque tenemos mil factores que pueden alterar lo planeado.


La noche anterior nos quedamos hasta muy tarde de charlas y mates, mientras les hacíamos el aguante a otros chicos que debían tomarse un bus en la madrugada. De allí se desprende uno de los tantos factores.
Al día siguiente, nos despertamos temprano, pero no lo suficiente. Eso hizo que a las 9:30Hs, recién estemos desayunando, por lo que a la hora en que el bus estaba saliendo, aun seguíamos desayunando.

No es problemas, nos vamos a las 13Hs, ya que hay otro bus más ¡¡¡perfecto!!! Relajadas, seguimos con el plan que habíamos hecho el día anterior. Una, trámites, las otras compras y todo listo para partir.
Ya en el bus, comemos unos chifles y empanadas que habíamos comprado antes de subir. Tras 2 horas de viaje, el chofer nos avisa que debemos bajar, porque habíamos llegado. Nos deja en la puerta de un parador que es restaurante y además tiene proveeduría.

Entramos a comprar más agua y hablando con la seño nos dice que tenemos una hora de caminata al menos; Pero teníamos entendido que no eran más de 20 minutos, ahí nos damos cuenta que el Sr. Del bus, nos había bajado donde se le dio la real gana. No es una ruta muy transitada, el paisaje es una belleza, cerros con su vegetación muy verde, arroyitos y lagunas. Se ve alguna que otra casita y muchas vacas sueltas caminando por todos lados.

Según dijo el chofer, ese lugar en donde nos dejó era el último vestigio de población, hasta las próximas 2 horas de ruta. Así, mientras caminamos hacia el inicio del sendero, escuchamos un vehículo venir y no dudamos en lanzar nuestro pulgar al aire. Era una especie de camioncito, que para suerte nuestra, PARA, les indicamos para donde vamos y nos suben en la caja de atrás; junto con muchas herramientas y 7 obreros que volvían de una larga jornada laboral. Por suerte nos llevaron hasta ahí, porque en verdad el bus nos había bajado muy lejos y el camino eran curvas y contra curvas con subidas y bajadas Nos dejan frente a una laguna pequeña y siguen camino.

Nunca encontramos ningún sendero, los comentarios de incertidumbre son variados, aun los de Tati, que había estado por ahí, hacía algún tiempo. Comenzamos a bajar a la laguna por un sendero improvisado por nosotras, pero aun estando lejos de ella, advertimos que es zona de humedales, es decir, caminábamos y el agua brotaba del suelo, sería imposible acampar. Planeamos la retirada, y caminamos hasta un cartel que veíamos más adelante. Ese cartel nos da la bienvenida, e informa que el horario de visita es de 9 a 17Hs y que debíamos registrarnos en la oficina del Guardaparque. Entendemos perfectamente el mensaje, pero… ¿Dónde está tal oficina? Es un misterio…
¿Qué hacemos en el medio de la nada, en una ruta que no hay ni tráfico? Tal vez la casilla está más adelante, porque si el cartel estaba allí, la oficina no estaría hacia atrás. Bueno, estamos acá, avancemos.

De casualidad se acerca otro auto. Hacemos dedo nuevamente y se detiene. Le comentamos al señor que estábamos buscando la oficina para del Guardaparque y dice, “Sí, sí, pero eso ya lo pasaron hace rato, está hacia atrás…”

Volvemos por donde vinimos, resulta ser que quienes nos llevaron amablemente hasta ahí, se habían pasado por alto que debíamos bajar antes. Ya comenzamos a plantearnos regresar, no había sendero, no podríamos acampar, la noche es bastante fría, según dicen todos y para peor, el parador famoso del Guardaparque, está deshabitado.



El cartel que anuncia en la puerta, “Bienvenidos al parador turístico, aquí encontrará, restaurante, camping, cabalgatas, canchas deportivas, caminatas y pesca, es una GRAN mentira. Igualmente, no queríamos resignar nuestro campamento. La seño de proveeduría (que está a una hora de caminata) nos dijo que el bus de regreso pasaba a las cinco, por lo que hicimos picnic al costado de la ruta. Si pasaban autos antes del bus, haríamos dedo una vez más, si no, nos lo tomaríamos en cuanto llegue.

Fue ahí, que mientras esperábamos una de nuestras 2 alternativas de regreso, nos comimos unos ricos “sanduches” (como les llaman por estas latitudes) de aguacate, tomate, queso, limón y sal. Además de sacarnos fotos, charlar, reírnos de nuestra aventura, contar experiencias, abrigarnos porque comenzaba a hacer frío, hice un poco de bufón (saben que esa parte suele estar a mi cargo jaja), sacamos más fotos, investigamos el lugar y para todo esto, sólo habían pasado 2 autos que no pararon, el bus, que ni noticias y ya eran las 7 de la tarde (noche acá).



En una de las recorridas de Teo por el complejo abandonado, encontró un lugar con habitaciones, una cama, una colchoneta, baño (privado, obvio) y hasta tenía agua, aunque no luz. ¡¡Ya está!! Estamos salvadas, al menos estaríamos mejor que en la carpa sin ningún reparo. Pero también, una de estas casitas del complejo, para estar habitada, hay ropa tendida y la puerta cerrada con candado.

¡¡Ya fue!! Seamos OKUPAS por una noche…

Salimos en búsqueda de cartón, íbamos cual FBI buscando narcos, linterna en mano, dábamos un empujoncito a la puerta, un reflectoraso y entrábamos, es una especie de película de suspenso. Al menos para mí, que soy bastante miedosa para estas cosas. No encontramos ni un cuadrado de 10 x 10 de cartón, pero dimos con otra cabaña mejor, esta tiene pisos de madera recién repasados con kerosene  y se la siente mucho más cálida. Enseguida armamos la mudanza, mochilas, bolsas de dormir, linternas y colchoneta bajo el brazo, montamos nuestro nuevo refugio.



Una vez la puerta cerrada, pusimos música y nos sentamos a seguir charlando a la tenue luz de 3 leds de un par de linternas.

Siendo mayoría de Argentas, seguimos lo que es habitual en nosotros, una charla sin algo de comida en medio, no es una reunión del todo interesante. Así que redoblamos la apuesta del almuerzo, a los “sanduches” les sumamos pepino y zanahoria.

Afuera el viento soplaba sin parar y los silbidos eran variados, el entorno no daba la sensación de seguridad, aunque por otro lado estamos solas ¿Qué puede pasar?

De bien que estábamos a plena música, risas y a medio sanduche, se escuchan 2 vehículos que se estacionan fuera y comienzan a tocar bocina. Nos paralizamos literalmente. Apagamos la música y las linternas, por poco dejamos de respirar, no sabía qué hacer, salir, quedarnos en silencio, esperar y como de costumbre comenzaron las peores y más disparatadas hipótesis. “Alguien nos vio en la ruta y volvió a buscarnos”; “O es el chofer del bus que alguien le avisó y nos pasó a levantar”; “Pero no, se escuchan 2 motores”; “¡¡HAY!!

Se escuchan pasos”; Hagan silencio, concentrémonos en lo que se escucha, guardemos la comida y acostémonos. Como pudimos, tiramos todo dentro de una bolsa… Se fue uno de los vehículos, el otro sigue tocando bocina. “Tal vez son amigos del Guardaparque que vienen a buscarlo”; “¿Y si es el Guardaparque?”; “¡No! No va a tocar bocina en su propia casa”; Hay chicas, esto me hace acordar a la película 96 horas, en la que secues….” “Hay Tati, cállate y metete en la bolsa de dormir, no es nada de eso”. Nos tapamos hasta la cabeza, el otro vehículo parece irse. Silencio…

¿Quién habrá sido?; ¿Por qué vino?; ¿A qué?; Si esto está abandonado… No pensemos más, vamos a dormir. “Chicas, se escuchan pasos”; “No, es la madera que cruje, al igual que la chapa y además el viento”; “Pero antes no se escuchaba”; “Pero estábamos con la música y hablando”… (SILENCIO)

Tati y Teo se duermen, se escuchan ruidos como pasos y hasta la chapa de la puerta de entrada. Es inevitable, el corazón se me dispara, la respiración se agita, no quiero hacer ruido, pero necesito oxigenar porque el corazón no se calma. Tomo una bocanada muy grande de aire y lo largo de forma entrecortada mientras pienso en que debo calmarme, porque en verdad, sé que los ruidos son normales del lugar en que estamos. Pero, ¿Qué hacemos si nos abren la puerta?, ya dijimos, gritamos primero y después explicamos lo que sucedió y por qué hacemos acá… Pero… Bueno, relax, por las dudas tapate la cara (?) y dormí. Una voz irrumpe el silencio... "Teo..."; "¿Qué?"; "Nada, estoy soñando..." Eran Tati y Teo que hablaban dormidas.

Logro dormirme, no se por cuanto tiempo, me despierto con el estómago hecho un nudo, me duele, tengo ganas de ir al baño, pero no quiero salir porque me da miedo y porque las chicas van a asustarse con el ruido de la puerta. Los pies los tengo congelados, estamos las 4 sobre la colchoneta atravesadas con las espaldas calentitas. ¡¡Necesito ir al baño!! Bueno, yo voy, no se si me da más miedo ir con o sin linterna. Mejor con, después de todo, sabes que no hay nadie. (creo que nunca hablé tanto conmigo misma de madrugada).

De regreso en mi bolsa de dormir, mientras intento volver a dormir la incertidumbre vuelve a brotar. “Y si mañana viene muy temprano el señor que está pintando los pisos, nos va a encontrar a todas durmiendo acá, ¿quién va a querer salir primera?, no importa, ya es de día. Pero qué te garantiza que de día no te va a pasar nada?” ¡¡¡YA!!! Volvé a dormirte Lala…

Hola, Buen día… Abro los ojos y es de día, Tati está en marcha. Veo que Manu también está con los ojos abiertos y Teo que comienza a reaccionar. ¿Qué hora es? Las siete, responde Manu con toda certeza, me pasé la noche mirando el reloj y rogando que amanezca… Es inevitable, nos reímos, estamos más distendidas, es de día. Manu comienza a contar todo lo que pasaba por su mente cada vez que se despertaba y miraba la hora. “Serían secuestradores y nos llevarían para la trata de personas, nos vi violadas, drogadas y mutiladas”. “¡¡¡Hayyyy!!!! No puede ser para tanto, no seas exagerada!!!”; “Bueno pero imaginé lo peor, casi no pegué el ojo en toda la noche”; “Yo me dormí en cuanto me aseguraron que los ruidos que se escuchaban eran de las maderas de la cabaña y el viento” dijo Tati. “Nooo, yo cuando se fue el auto, ya me quedé tranquila y me dormí” comentó Teo. Y yo, para qué les cuento, “mientras pude me hice la superada, pero en cuanto se durmieron, no podía dejar de pensar que los ruidos eran pasos”…

Levantamos campamento entre preguntas que no tendríamos respuestas, no sabemos quienes eran los que estuvieron anoche, ni mucho menos qué hacían acá. En lo único que pensamos ahora, es en volver, nada de caminatas por senderos que no existen, volvamos a Riobamba. Comenzamos a caminar al parador en donde nos habían dejado la primera vez, no era cerca, pero la menos se supone que ellos saben los horarios de los buses y además podemos desayunar.

Después de unos minutos de caminata, le hacemos dedo a un camioncito, que amablemente nos sube entre bidones muy grandes. Es el famoso lechero, pero el de verdad. Vamos parando en los campos, recolectando la leche que los pueblerinos sacan de forma manual de sus vacas. Algunos 4 o 5 litros, otros 40 y otros más de 100. Primero el chico nos dijo que nos llevaría sólo hasta el parador, después, hasta el pueblo siguiente, un poco más adelante, nos ofreció 2 lugares en la cabina con él y finalmente nos trajo casi hasta Riobamba…



Nunca sabremos el misterio de los visitantes de esa noche, hasta ahora, una de las anécdotas más locas de mi viaje. El poder de la mente, es inmenso y el control que podemos ejercer sobre él en momentos de suspenso e incertidumbre, es acotado (al menos para mí). En verdad nos asustamos mucho, pero ahora no es más que una aventura súper divertida.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Nominación en los Liebster Award


Sueños con Mochila ha sido nominado en los Liebster Award por Karen Alurralde, autora de "Con Rumbo al mundo" (Blog de viajes).

La elección está basada en nominaciones de blogs que no superan los 200 seguidores y que contienen publicaciones de calidad. El objetivo de esto, es mantener activa la difusión e interacción entre bloggers.

Gracias Káren por tal mención!!! 


Así funciona: Una vez nominado hay una serie de pasos a seguir: 

1. Responder las preguntas que ha formulado la persona que te eligió. 

2. Compartir 11 cosas sobre ti. 

3. Nominar otros blogs (con menos de 200 seguidores). 


4. Formular 11 preguntas para tus nominados y avisarles a los autores de los blogs que han sido elegidos. 

5. Seguir a quién te ha concedido el premio y a los blogs a quienes se los concedes.

Las preguntas de Karen fueron...

1. ¿Cuáles fueron los motivos que te incentivaron a crear el blog? 
La idea inicial fue crear un espacio donde poder compartir con familia y amigos todo aquello que iba viviendo. Además en un comienzo me sirvió para liberar la ansiedad que me generaba la espera del viaje, mientras estaba trabajando.

2. ¿En qué aspectos personales te ha enriquecido el hecho de viajar?
Una de las metas de mi viaje es deshacerme de los prejuicios sobre las personas. Hoy puedo pararme y hablar o intercambiar ideas con cualquier persona sin que me inspire desconfianza por cómo está vestido o cuál es su aspecto. Además de esto, el intercambio de ideales y formas de vida con otros viajeros y con la gente de cada lugar, ayuda a fortalecer mi identidad y hasta llegué a cambiar de parecer acerca de ciertos temas.

3. Una frase que te inspire. 
"El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de sonar y corren el riesgo de vivir sus sueños."

4. ¿Te perdiste alguna vez? 
Pfff... ¿Alguna? Varias veces me perdí. La más divertida fue cuando nos perdimos con 4 amigos más, en la Isla de los Monos, en medio de la selva. Esas cosas que en algún momento preocupan, te hacen reflexionar, aprendes y terminan siendo historias con final feliz.

5. ¿Cuál es tu libro y/o película favorita? ¿Por qué? 
Lo cierto es que no soy de las más "fanáticas" por nada, pero me gustan mucho los dibujos animados. Entonces tengo 2 películas que adoro su mensaje.
Una de ellas es "UP", porque no importa la edad que tengas, los sueños son para ser cumplidos y "La aventura nos aguarda" ¡Siempre!
La otra es "Ratatouille" Porque sin importar quien seas, podes cumplir tu sueño o ser quien quieras ser, con sólo proponertelo, con dedicación y pasión. 

6. Cinco cosas que nunca faltan en tu mochila. 
*Documentos
*Música
*Algo para tomar notas
*Cepillo de Dientes
*Pijama
Tal vez no sean esenciales pero nunca faltan.

7. ¿Qué opinas con respecto a viajar solo/a? 
Creo que hay que animarse, porque en verdad el viajar sólo, es viajar con muchos al mismo tiempo. Tenes la posibilidad de elegir viajar con otros viajeros que conoces en el camino, e ir formando familias viajeras o estar sólo si es lo que realmente deseas. Que también tiene su parte interesante, aprendes a convivir con vos mismo y hasta te haces amigo del silencio y aprendes a disfrutarlo.

8. ¿Qué es lo que más extrañas cuando estas lejos de casa? 
El poder compartir de forma más directa todo lo que vivo, veo y aprendo, con mi familia y amigos.

9. ¿Qué lugar específico te encantaría conocer? ¿Por qué? 
Por mí conocería el mundo entero, pero si tengo que elegir un lugar ahora, diría que es "Marruecos" porque me atraen sus mercados, su historia, sus dos partes, una en cada continente. Me da la sensación de magia y buena energía.

10. ¿Cuáles crees que son las dos características principales que tienen en común todos los viajeros? 
*Creo que todos sentimos que nos crecen alas cuando cargamos nuestra mochila a la espalda.
*Nos gusta ir a lugares poco conocidos y si podemos descubrirlos, mejor.

11. Un mensaje para tus lectores.
Me gustaría que todos se animen a cumplir su sueño, no importa cuál sea. Aveces el dar el tan afamado primer paso cuesta, pero después no es más que un recuerdo chistoso y piensas "¿Por qué no me animé antes?. Nadie tiene derecho a juzgar tus decisiones y mucho menos a cortarte las alas.
Nacimos para volar y ser felices ¿Para qué privarnos de eso entonces?. Lo "Socialmente correcto" sólo hace bien al sistema. Pero, ¿Dónde está escrito que estamos obligados a formar parte de él si no queremos?.
Entonces, salgamos a vivir nuestros sueños, les aseguro que la recompensa es inmensa.

Acerca de mí:
1- Amo el agua, más aún el océano. Es una necesidad en mi vida. Me ayuda a bajar a tierra, a relajarme. Desconecta y re-conecta todos mis sentidos.
2- También amo la naturaleza toda, las estrellas, el sol y el fuego.
3- Cada atardecer digo Gracias al universo por el día que pasó, aun cuando fue malo.
4- Me gusta dar abrazos (con el cuerpo, como dice mi mamá) y recibirlos.
5- Aveces extraño los desafíos laborales.
6- Como algo dulce después de almorzar y si la acompaño con café mejor. Aunque un heladito en los días de calor no viene mal :)
7- No me gustan las mentiras, prefiero las verdades, aunque aveces duelan.
8- Creo que la fuerza del universo me acompaña siempre y suelo dirigir mis energías a él para que todo salga bien.
9- Disfruto de escuchar el silencio.
10- Estoy aprendiendo a disfrutar de no hacer nada. Antes solía vivirlo como una pérdida de tiempo. (Aunque siempre estamos haciendo algo de algún modo)
11- Aun suelo lidiar con mi vergüenza por todo.

Mis nominados:
*Diarios de Mochileta, por Nico, Macu y Belén
*Gambeteando con la de palo, por  Guido

Preguntas a mis nominados:
1- ¿Por qué viajan?
2- ¿Cómo se sustentan?
3- Para ustedes, ¿Qué cosas son fundamentales en el equipaje?
4- ¿Cuál fue el mayor inconveniente que tuvieron que resolver en el viaje?
5- Cuéntennos la anécdota más divertida que recuerden.
6- ¿De dónde obtienen la información para ir a visitar nuevos sitios?
7- ¿Algo que hayan aprendido en este viaje?
8- ¿Cuál fue la playa más linda que han conocido?
9- ¿Cuánto tiempo estuvieron en un mismo lugar? ¿Dónde fue?
10- ¿Qué opinan de viajar a dedo?
11- ¿Se imaginan siendo viajeros toda su vida?


¡¡ÉXITOS Y BUEN VIAJE PARA TODOS !!

lunes, 19 de noviembre de 2012

Esto de viajar, pocos lo entienden...

¿Por qué viajo?


Por estos días me encontré respondiendo estas 2 preguntas bastante seguido. Quizás hay mucha gente a la cual le intriga saberlo y por eso se los voy a contar.

El primer motivo, creo que está a la vista, esto de viajar por Latinoamérica me llamaba la atención desde muy chica, aun tal vez antes de conocer un mapa en detalle, y eso, que veía como un imposible, se transformó en mi sueño. Era mi amor platónico.

Mientras cursaba la licenciatura en turismo, estaba en contacto a diario con chicos que viajaban de un lado a otro, sin más que sus mochilas al hombro y escuchaba sus historias con admiración. Yo era una convencida  de que esa vida no era para mí, aunque muy dentro mio, sabía que quería y hasta necesitaba experimentarlo en algún momento de mi vida.

Pero siempre los miedos y hasta las incertidumbres eran más fuertes, más grandes. De a poco (o de a mucho) el tiempo fue corriendo y los temores fueron madurando, no porque ya no existieran, si no porque iban perdiendo intensidad.

Y ya para entonces, tenía una vida socialmente correcta (como yo la llamo), era totalmente independiente,  tenía un buen trabajo, pagaba mi alquiler, mis cuentas, me iba de vacaciones donde quería y estaba cómoda, esa es la palabra; sólo que esa comodidad no me generaba felicidad plena, porque tenía lo que quería, pero no, lo que necesitaba.

Fue entonces que ese sueño que lo veía como inalcanzable, comenzó a convertirse en un desafío. También lo vi como una oportunidad de salir a romper estructuras, de enfrentar miedos, de superarlos y crecer al respecto. Pero aun había más cosas, sentía haber perdido la facilidad de relacionarme con la gente, me sentía alejada del común de la sociedad, me parecía que mi cotidianidad se estaba volviendo “aburguesada” (como diría Dino) y eso pesaba bastante. Elegí creer también en este viaje, para poder retomar esa dualidad de poder estar un día en un lugar pituco o elegante y al otro estar sentada en un mercado comiendo o en el cordón de una vereda con un plato de fideos en la mano. Y como si todo esto fuera poco, me propuse hacer esas actividades que siempre me gustaron y vaya a saber por qué motivo nunca comencé. Casi todas relacionadas a los deportes.

Resumiendo, viajo para cumplir un sueño, para superar miedos, para romper estructuras, para volverme más sociable, para dedicarle tiempo a las actividades que me gustan y para sentirme completa en esta etapa de mi vida.


La decisión

Lo que más me costó de todo, ese, el afamado primer paso.

Como decía antes, estaba cómoda y segura con la vida que llevaba, el tener un ingreso fijo a fin de mes y una rutina armada te genera seguridad, aunque no siempre felicidad.

Y… ¿Cómo sería dejar eso seguro para irme a lo incierto?; ¿Qué cosas sucederían y cómo resolverlas?; Cómo enfrentar a mi entorno y decir “Planto bandera, me cansé del sistema, ¡¡¡Me voy!!!”; ¿Cuánto tiempo sería lo ideal?...

Lo primero que necesité, fue ordenar mis ideas y establecer prioridades. Pero también comencé a buscar respuestas a todas esas preguntas que vendrían. Y la verdad, es que siempre tuve más preguntas que respuestas. Hasta me he sentido una tarada cuando en charlas, lo único que podía responder era “No se, veré…” Ahora me doy cuenta que no era una frase tonta, o que quien me escuchaba lo veía como tal, si no, que muchos de esos me veían con ganas de poder algún día decir lo mismo y estar muy seguros de afrontar esa incertidumbre. Pero lograr dar esa respuesta de forma tan abierta, me llevó 2 años y medio. Me costó tanto acomodar y dar forma al viaje que me llevó todo ese tiempo. Aun así, tomé la decisión sin estar 100% segura de lo que estaba haciendo. Dejar una vida organizada, de casi seis años en un lugar en el que comencé de cero y con todo lo que había logrado con tanto esfuerzo.

Eso sí, si de desafíos se trata, ahí estoy yo haciéndome el soldadito valiente, la que no tiene miedo de enfrentarse a nada… Pffff!!!! Puras mentiras, sólo intento autoconvencerme, de que es así para pasarla un poco mejor. Pero no importa de qué modo, ya había tomado la decisión. Puse las cosas en la balanza y finalmente, lo único que tenía por perder, era un puesto de trabajo. Pesaron mucho más las ganas de lanzarme a la aventura, que cualquier otra cosa. Y así fue…


¿Cómo viajo?

El común de la gente que no viaja, cree que uno tiene la suerte de ser adinerado y así nos damos el lujo de viajar. Pero no señores, lamento decirles que no es así.

Hay muchas formas de viajar. Particularmente yo, por el momento, viajo con ahorros, toda esa plata que otros invirtieron tal vez en comprarse un auto, yo la invertí en mi viaje. Porque tener un 0KM en la puerta de casa, no me hacía feliz. Es por eso que los ahorros de 5 años de trabajo me ayudan hoy a cumplir mi sueño.

Como decía, hay muchas formas de viajar; Yo planeo trabajar en mi rubro en pocos meses más, hay quienes hacen y venden artesanías, hay otros que trabajan ayudando en hostales a cambio de alojamiento o en un bar, por paga y comida. Hay quienes venden postales y escriben libros, como los acróbatas, otros hacen música, magia, pinturas, tejidos… Todo es válido a la hora de cumplir un sueño. Siempre digo que si somos capaces de generar recursos estando en una oficina encerrados, somos mucho más capaces de generarlos estando libres por el mundo.

Después de todo, si lo que vivís no es lo que esperabas, siempre podes volver al punto de partida.