1 sept. 2011

Sentimientos previos

Un sentimiento recurrente en el último tiempo me circunda, me recorre, me sube y me baja por el cuerpo. Una sensación que denota vértigo, pero que a la vez transmite paz, que me pone el estómago en gravedad cero y siento la necesidad de respirar profundo, oxigenar la sangre, pensar en que ya estamos ahí, estamos, sí.

En un momento me alejo del plano de estar en mi misma y me veo desde arriba, como si me filmara desde un helicóptero, de una distancia considerable.
La imagen es tan simple, como compleja a la vez, invita a reflexionar, a abrir la mente, el cuerpo, el alma. También llama a dejarte llevar, a correr riesgos, a espantar miedos, a aferrarte a la energía del universo, a pensar que nada malo va a pasar porque lo más difícil ya pasó, porque el primer paso, ese el mas complejo, ya lo diste.
Ese primer paso del que todos los que ya lo dieron tanto hablan. Claro, el estar parado sobre él debe darte una sensación diferente, debe hacerte sentir superado. Pero yo, que tengo el pie ahí, en el aire, aun no puedo hablar del primer paso estando parada en el segundo, porque aun estoy a mitad del inicio.

Sí puedo hablar desde esa sensación que me avanza, porque en esa imagen estoy parada a punto de dar el segundo paso. Y la verdad, qué difícil fue el primero, como cuesta dejar de lado lo socialmente correcto o la estructura de vida que uno lleva en el mundo de los sedentarios. Por qué será siempre más fácil juzgar a ese que se corre un poco de lo “normal” o mejor dicho de lo común, por qué siempre se lo ve como un loco, o se lo mira como un extraño, no estoy hablando de los que cometen un crimen o hacen cosas prohibidas y fuera de la ley, hablo de los que persiguen un sueño, que tal vez esconde algo tan simple y natural como volver a los inicios del hombre en la tierra, tan sano como elegir no despertar más todos los días en un mismo lugar y tal vez, no eternamente, si no, solo por un tiempo. Y aun no siendo fácil cargar sobre uno todas esas miradas que te señalan como un bicho raro, extraño, o como alguien que perdió la cordura, uno hace fuerza y lucha. Sí, lucha con los valores y costumbres propias, que por un lado te dicen que el mundo sedentario es tu realidad y que para eso fuiste criado y educado y por otro lado con la necesidad de seguir ESE camino, no otro, ese, porque “ese” es el que te completa, el que te hace sentir realizado.
Se lucha un poco también con la mirada de la familia, porque muchas veces uno cree que hace lo que quiere sin importarle la opinión de los demás, pero no siempre es así, más aun con la opinión de la familia. Porque ellos también son parte de ese mundo, al igual que los amigos, los compañeros del trabajo, pero creemos en que nuestra familia sí nos va a entender y nos va a dar su apoyo aun tal vez, no siendo lo que estaban esperando para nuestras vidas.

Entonces así nos encontrábamos, despojados ya de toda esa carga heredada de las cosas cotidianas, de las obligaciones impuestas, de las cosas innecesarias, de lo socialmente correcto, a punto de dar el 2º paso y ese, era el paso que generaba incertidumbre, desafío, sensación de saltar al vacío y estar en caída libre.

En esa caída libre es en la que se repasa todo lo anterior y casi como en una película esa imagen que tomaba desde fuera de mí, se vuelve rápidamente al papel de protagonismo de la historia y ahí, aun sin haber avanzado me reencuentro conmigo misma, en compañía de mi mochila, parada en el comienzo de una ruta muy larga, donde hay una línea blanca trazada en la punta de la suela de mis zapatillas, casi rozándola, en un escenario en el que parece estar todo en stop, en calma, en silencio, en paz, sintiendo en la cara una leve brisa que me hace volar los pelos y abrir los brazos, como si estuviese por levantar vuelo, ahí siento salir nuevamente de mí y me recorro por alrededor en un pantallazo ligero y regreso.




Lo que veo hacia atrás de esa línea, se que ya me ayudó a crecer y el escenario que está por delante, se que me hará crecer aun mucho más, donde hay que tomar decisiones que por simples que parezcan ayudan para la vida, donde me voy a encontrar con culturas tan diferentes como similares, donde voy hacer nuevas amistades, donde voy a compartir un pedazo de vida, de sueños, de realidades, de naturaleza, de ciudad, de cotidianeidad…

Y como todo se sucede tan rápido, ocurre en fracciones de segundo, en las mismas fracciones que tardo en vivir esa sensación y volver a mi realidad, donde cada vez que este recurrente episodio me invade, me quedo pensando que toda esa lucha, esa fuerza y ese auto convencimiento de saber que tu felicidad va mucho mas allá de cómo el mundo sedentario te pueda juzgar, en algún momento te recompensa.

Esa recompensa estoy segura que está también del otro lado de esa línea…

2 comentarios:

  1. ¡Qué bueno Lala! Te deseo la mejor de las suertes para este sueño que emprendés... Cuidate mucho y se te va a extrañar en este tiempo... =)

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  2. Boa sorte Lala !
    Sei que vai dar tudo certo, e será a experiência mais incrível de sua vida !!

    Tudo de bom !!!

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