7 sept. 2012

Cruzo la primer frontera - En su sentido más amplio -

El día comienza muy temprano y nostálgico. Hoy me separo de mi primer manada y por más que sé, que en un viaje largo te enfrentas a tantas despedidas como compañeros de ruta, me siento un poco mal. Es una sensación extraña, es quedarme sola.

Estoy viajando sola, sí, también lo tengo claro, pero los sentimientos le ganan a la razón. Ya me encariñé con los chicos, hacemos un equipo lindo, divertido, pero así son las leyes de este viaje.

Nos despedimos en Humahuaca, con algunas lágrimas en los ojos, pero seguros  de que nos volveríamos a encontrar en algún lugar. Mi destino siguiente, La Quiaca, de allí voy a Villazón para tomarme el tren a Uyuni. El tramo entre Humahuaca y La Quiaca, no es muy largo en tiempo de viaje, pero la angustia me avanzaba a cada kilómetro.
No sé por qué me siento así, tan angustiada, estoy feliz por lo que estoy viviendo, emocionada porque después de tanto meditarlo, me largué a cumplir un sueño y aun así, siento una presión de angustia en el pecho que no me deja respirar. Más de una vez me han dicho, ¿Te vas sola? ¿Y no tenes miedo? Y yo respondía como creyéndomelo, “No, no tengo miedo”…

Quiero decirles que comienzo a darme cuenta de que no es así. Sí tengo miedo, muchos miedos y tener que enfrentarme sola a ellos es lo que me tiene así, angustiada a pesar de la alegría.
Pongo un pie en la Quiaca y comienzo a caminar a la frontera. No puedo contener lo que me pasa, tengo que llamar a casa para saludar antes de cruzar a Bolivia y no puedo no llorar. Antes de marcar, se me escapan las lágrimas, respiro hondo, intento contenerme, pero solo me duró hasta que escuché un “¡¡Holaaa!!” del otro lado. Sentí tener todos los miedos, la ansiedad, la incertidumbre, inseguridad, llegaba de madrugada a una ciudad que no conocía y aun no sabía dónde iba a dormir y todo debo resolverlo sola. No llegué hasta la frontera para volverme a casa por no animarme a enfrentar todo eso, aun así con los ojos llorosos y la cara medio hinchada de llorar, me pongo en la cola de la Aduana para salir del país e ingresar a Bolivia. En esa misma fila, había una pareja que ya había visto antes en Humahuaca, viajamos en el mismo bus. En cuanto me ven, no tardan ni dos segundos en darme un pañuelito y preguntarme si me siento bien. Ahí fue que rompí una barrera y me animé a decir que NO, no me sentía bien y pude contarles a Jacky y Nico lo que me pasaba. Y no saben qué buena compañía fueron para mí, como si me estuviesen esperando para contenerme. Hablamos un montón, ellos conocen bastante la zona en la que ingreso y aprovechan a darme consejos, sugerencias y tips para mi viaje.

Así crucé la primer frontera, ya estaba en Bolivia!!!

Pasamos todo el día juntos, me invitaron a almorzar y nos tomamos el tren Wara Wara, con destino a Uyuni para mí y a Oruro para los chicos.




Las horas en el tren son especiales, en este momento elijo cambiar de actitud, yo soy la protagonista de mi historia y el viajar se trata también de poder enfrentarme a lo que me pasa y superarlo, porque eso es crecer, es avanzar, es fortalecer la personalidad, es aprender, es disfrutar de lo que me toca, es dejar de lado prejuicios, es saber que, riesgos hay en todos lados y no por eso dejamos de vivir.

Qué me podía pasar en Uyuni a la hora que llegaba, si todos los trenes llegan a la misma hora con muchos viajeros que no saben dónde van a dormir, está claro que algo preparado tiene que haber.
Mientras espero el equipaje, ya me siento cambiada, tengo otra energía, otro valor. Enseguida encuentro a dos chicas francesas que están igual que yo, sin saber dónde ir y armo una nueva manada con Camille y Emeline.

Hay que animarse a enfrentar los miedos, a correr el riesgo, si no lo hacemos, nos estancamos, le ponemos cadenas a nuestra propia libertad. Creo que la frontera más dura de romper, es la de uno mismo, es encontrarnos con lo que nos pasa adentro e intentar resolverlo.

No es imposible, es tan simple (y complejo a la vez) como ANIMARSE!!! Se los recomiendo y les puedo asegurar, que viajar solo o sola, es un modo de viajar con muchos al mismo tiempo y no estar sólo nunca, a menos que así lo queramos.

12 comentarios:

  1. Sentimientos encontrados y parecidos de muchos de los que viajan por los caminos Lala, emocionante y alegre tambien¡ Buenos caminos¡¡
    Dorys

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    1. Así es Dorys, me crucé con mucha gente que está viajando sola y comentábamos eso, a todos nos pasó en algún momento de tener esa mezcla de sensaciones y no saber que hacer con ellas.

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  2. ¡Hola Lala! ¿Te puedo llamar así aún sin conocerte? Llegué a tu blog a partir del de Lau y ya me encariñé a la distancia. Me encantó este post en particular ya que dijiste muchas cosas que responden a preguntas que siempre tuve.

    Te mando un abrazo enorme. ¡Mucha suerte viajera!

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    1. Hola Umi!!! Claro que podes llamarme Lala!!!

      Qué bueno que haya sido de ayuda, era un poco la idea. Aunque yo ya esté en la ruta, también tuve esa especie de período de crisis que implica hacer un cambio tan grande. Al menos a mi me costó mucho por ser bastante estructurada.
      Me alegra saber que sirve para dar empujoncitos a otros o a despejar dudas.

      Gracias por a onda!!!

      Abrazo de oso...

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  3. que lindo tu relato Lalalin !!!...no hay nada mejor que viajar solo, pero nunca se esta solo, siempre hay gente que esta en la misma situacion que uno. Un beso grande !!!..y buen viaje !!!...INSISTO CON QUE VAS SUBIENDO MUY RAPIDO !!!!-...aajajaja...creo que a fin de año te tenemos de nuevo en Rosario ajajaja....

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    1. Uffff!! Basta de tu insistencia!!! Ya te voy a mandar fotos tirada en la playa por 8 meses seguidos y te vas a dar cuenta que no vuelvo más!!! Jajajaja

      Graciassss por el mensajeee!!! Muaaa!

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  4. Lindo relato! Gracias por compartir! Saludos desde Brasil!

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  5. Ola amiga!
    Siga com este geito terno, asim você com certeza alcansará seus objetivos! Acredite, você tem uma luz muito vibrante de "viajera"!
    Estou as suas ordens aqui no Brasil ou em algum lugar donde tenha amigas para receber você! Conte comigo!
    Abraços calorosos desde Brasil!

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    1. Gracias Marcos por estar siempre presente, claro que cuando ande por Brasil, pasaré a visitarte.

      Abrazo enorme!

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  6. Hola Lala, como va? La verdad que me gustó mucho tu relato. Muy sentimental y a flor de piel, como sacado de tus venas. Me gusta leer este tipo de cosas. Creo que imaginé toda la situación mientras te leía y me ponía en tu lugar y pude sentir la misma sensación; y cuando eso pasa, es genial, te hacés amigo del blog para siempre.
    Pasaré más seguido por aquí (aunque creo que ya había pasado una vez). Y bueno, esta parte del viaje que estás "sola" disfrutala. No es eso lo que querías? No es esto lo que alguna vez imaginaste? Relajate, disfrutalo. Está hecho para vos. Cuando pienses que algo malo te va a suceder o te sientas insegura, van a aparecer esos angelitos como Jacky y Nico, o Camille y Emeline.
    Un abrazo grande y buenas rutas!

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  7. Holaaa!!!

    Qué alegría me da saber que sentiste la historia casi como propia. Muy cierto lo que decís, es así, uno se tiene que entregar un poco más a disfrutar de cada minuto. Ahora soy yo la que se engancha con tu blog, nunca lo había visto antes.

    Gracias por escribir, te mando un Beso enorme!!!

    Lala

    PD: Aun está de viaje? Por dónde??

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  8. Me a conmovido tanto el cruzar -lafrontera- que me puedo incrustar en tus palabras!! lindo y ahora estas por peru!
    saludos! te envie un email :)

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