26 oct. 2012

Sucre - Me enamoré de un mercado


Llegaba a Sucre acompañada de Soledad, una chica de Bolivia, que tiene mi edad y no puede creer que mi papá me haya dejado ir a vivir sola tan lejos de mi casa, ni mucho menos de que me permitan hacer este viaje. Me cuenta que sus costumbres son muy diferentes y aun ella y sus hermanas vivían en casa con sus padres, pero ni se le ocurriría irse por tanto tiempo de viaje, sola. Me miraba con admiración y sorprendida a la vez.

Después de dejar mis cosas en el Hostel, salgo a pasear por el parque, había visto muy poco de la ciudad, pero ya me había atrapado, la parquización con diversas plantas, el césped impecable, verde, muy verde, todo prolijamente recortado, flores y plantas de todos colores y tipos, muchos árboles, altos, muy altos. Las veredas en esta ciudad obligan a caminar en fila india o por la calle. De repente venís caminando y a mitad de una cuadra, te quedas sin vereda. Sigo a las vueltas sin mapa y doy con el mercado (lo escribo y me roba un suspiro). De por sí, los mercados centrales me encantan, pero este me hechizó, qué lindo lugar, repleto de colores, olores, sabores, formas, aromas. Tenían desde flores y tortas, pasando por cosas de limpieza, hasta cotillón y salón de comidas. ¡¡¡De todo!!! Verduras, carnes, mimbres, artesanías, ropa, librería, muy grande y completo. Con decirles que estuve alrededor de 3 horas ahí adentro y me pareció poco. Estoy segura que mi hermana se puede pasar 72Hs y ni se entera que pasaron. Después de semejante deleite y de almorzar frutas que tuve que negociar el precio (como todo aca), me voy a encontrar con Nico, Facu y Marion, mientras ellos tejían sus artesanías, yo les cebaba mates, de ahí nos vamos a ver el atardecer al mirador de Recoleta, cuesta subir, pero vale la pena, la vista es hermosa, toda la ciudad, el sol que se esconde detrás de un cerro, el cielo se pone en su mejor tono anaranjado y después violeta, rosa, hasta llegar a sus tonos de azules y todo comienza a encenderse, toda la ciudad, y también las estrellas. Nos rodea la iglesia, el colegio y la plaza, tan pintorescos como el mismo atardecer. Mientras disfrutábamos de este entorno mágico, fue que aprendí a tejer macramé, Nico no me podía ver sin hacer nada y me pone a producir. Fue divertido, ahora ando contenta con la pulserita hecha por mi misma, aunque salió bastante fea, pero al menos, aprendí algo nuevo. Pasé un día hermoso, la ciudad me encanta.





Ahora, me voy a encontrar con Quique, pero no consiguió lugar en dónde yo estoy, por lo cual, quedamos para mañana ir al parque cretácico.

Comienza el día, voy por un yogur PIL y cereales (nunca desayuné tan bien), esta marca de yogures, es lo más rico que probé, bebibles pero muy cremosos (ahora quiero otro) y de ahí a buscar a Quique, que no está solo, al llegar a la terminal, se encontró con Meme, otra Argentina que viaja sola y nos vamos los 3 al parque, donde vamos a ver huellas de dinosaurios.

¡¡¡Pero qué decepción ese parque!!! Está en medio de una cantera, que en una de sus explotaciones encontró una pared con huellas y de esto hizo un recorrido, en el que dan información básica y escasa sobre la vida de los dinosaurios y de cómo llegaron esas pisadas ahí, además de simpáticas representaciones de diversos tipos de dinos en tamaño real. La pared en dónde se pueden ver las huellas, está muy lejos y no hay forma de acercarse, sólo se puede ver con binoculares. La guía dice que vinieron antropólogos de todo el mundo a estudiar estas huellas y que han venido de la mismísima Patagónia Argentina, los mismo que han hecho hallazgos de fósiles en Neuquén, así fue que pregunté los nombres de los investigadores y ahí es que se contradice con lo dicho anteriormente porque en verdad no vinieron al lugar a estudiar nada. Ni un poco de lo que esperábamos, igual lo disfrutamos.



Al volver, nos encontramos con Xavier, otro español que los chicos conocieron en su Hostel y vamos todos a almorzar en un lugar típico local. Qué tarde más divertida, la verdad los 3 un placer de compañía, estuvimos de paseo por las plazas, de charlas y risas, fuimos al mercado, tomamos unos jugos frutales y presenciamos una pelea de cholitas con problemas maritales, al parecer una le había “robado” el marido a otra, revolucionaron el mercado y nuestro reportero oficial “Xavi” pudo retratar el pleito jaja. También vamos al museo del ejército y después ver una obra de teatro hecha por abuelos, pero llegamos un par de minutos tarde y no nos dejaron entrar, así que nos desquitamos con una rica cena en el mercado y una noche hermosa de charlas en la terraza del Hostel, con tantas estrellas como gente en la ciudad, acompañada de unas cervezas. Esos momentos especiales y simples que te regala el viaje que son únicos e irrepetibles.



Hoy es un día corto, todos nos vamos a diferentes horarios, igual aprovechamos a almorzar juntos y nos sentamos a la sombra en el parque a disfrutar de la compañía, del paisaje, de la gente del lugar, vimos un baile típico con vestimentas y todo, hablamos con algunos niños lustra botas, que después de salir del colegio van a la plaza a trabajar, algunos hablan lo básico en inglés y francés para poder ofrecer más sus servicios, una pena que de tan pequeños estén trabajando, pero tal vez, es peor que estén pidiendo en las calles a cualquier hora como pasa en nuestro país. A mi forma de ver las cosas, no están bien ninguna de las dos, pero es mejor que no se acostumbren a mendigar.

Nos despedimos de Quique, fue un placer conocerte, igual que a Xavi, excelentes personas. Con Meme seguimos viaje a La Paz, hacemos las dos la misma ruta, ella se encuentra en Cusco con su hermano y yo espero a un amigo.



Me voy enamorada de Sucre, de sus plazas, calles y mercados, de muchas de sus iglesias, que son tantas que perdí la cuenta. Una ciudad hermosa a la que me gustaría volver.

2 comentarios:

  1. Nos paso exactamente lo mismo! Hermoso Sucre y hermosos su mercado!

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  2. As fotos são muito bonitas.

    PArabens pela viagem, Lala

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